Entrevistas

 

 
 

 

   
   

ENTREVISTA A Martín Valverde

“Seguir a Jesús no es una carrera de velocidad, sino de resistencia”

¿Porqué decidiste hacer música católica, Hubo algún acontecimiento o alguna motivación en especial que te impulsó a tomar esta opción para tu vida? Háblanos de tu llamado…


Se tiende a pensar que la música católica es una opción por la que se puede hacer un elección, pero esto va mucho más allá. S.S. Pablo VI decía que “el católico evangelizado, evangeliza a su vez”. Así es que, resumiéndote ¡mucha historia!: Llegué a cantar música católica porque fui evangelizado, porque alguien se atrevió a confrontarme con el Mensaje y la Persona de Jesús. Después de esto: de mi encuentro personal, de mi reactivación en la Fe, y sólo después de esto pasé a pensar en componer y cantar cosas de Dios, con Dios y para Dios.
Yo llegué a Mi Encuentro a raíz de la tenaz labor de mi hermana Grettel, quien definitivamente me quería como trofeo de pared de sus pescas para Dios. Y por otro lado estaba la labor de mi madre, Mercedes, quien sanara milagrosamente de un cáncer hace 26 años y que después de eso tiró su reloj y su agenda por la ventana, decidiéndose a vivir y de paso a compartirle a su hijo mayor el mensaje de la Fe. Entre ambas me fueron llevando a los pies del Maestro.
Lo que debo confesarte es que como músico que era de profesión, lo último que me pasaba por la cabeza era meterme a tocar música cristiana o de corte religioso, no era ni siquiera un a opción factible. Ya me había costado ser músico de por sí en una familia de clase media que sobrevivía día a día como podía, como para meterme en semejante locura. De hecho y aterrizando, la música de por sí, era mi mayor estorbo para no acercarme a nada que oliera a Dios. Por eso siempre hago la aclaración de que ¡Dios no me contrató, Dios me salvó!. Si no mi trato con Él sería de manager y no de Salvador. Ojo con esto a los que siguen de necios viendo la música católica como un fin en sí misma, y no como el resultado de que Dios ha llegado a tocar tu corazón y por ello tu arte, tu forma de expresión, lo que lo transforma en un servicio, en un apostolado.
¿Cómo se mantiene un músico 25 años cantándole a Dios? ¿Existe alguna receta?
Seguir a Jesús no es una carrera de velocidad, sino de resistencia. No hay prisa en esto, y los años no cuentan, dan cierto prestigio, pero si los frutos no ayudan a contar la historia entonces solo podrás presumir todo el tiempo que has desperdiciado aunque exijas derecho de piso por antigüedad, y con Dios esto no funciona así.
¿Consejos?, ¿recetas?, dicen que el buen consejero no da consejos pero me arriesgo, pues lo doy desde mi ser pecador, y no desde una plataforma de perfección:
*Sé siempre tú mismo. Y rodéate de gente que trate por ti y no por tu título, tu capacidad, tu antigüedad, tu escenario. La familia, en mi caso mi esposa que es mi mejor amiga. Los amigos de comunidad, y directores espirituales que siempre estén poniéndote las antenas en la dirección correcta.
*En el escenario podrás estar De pie, en la oración De Rodillas. Dios es tu amigo, lo demás es solo un “performance”.
*No te disloques para servir a Dios, no tengas varias personalidades. Sé tú mismo fuera y dentro del escenario. Lo misionero supera lo artístico o lo sublima.
*No compitas, ni aceptes competencias baratas, más bien alíate, esta lucha es una batalla que solo se gana con aliados, los músicos que queden solos podrán presumir su obra, que hasta cara de comunidad puede tener, pero nunca su ser Red o Iglesia.
*No busques, ni promuevas premios, esos los da Dios, y… si Él quiere. Nuestro premio es estar en ese Libro de la Vida por la Sangre del Maestro.
*Has lo que te toca y hazlo bien, y disfruta lo que otros hacen en la mies, pues cada uno tiene un llamado, que los frutos te acompañen.
*No busques la fama, busca La Eternidad, así no perderás la perspectiva de tu trabajo y de lo que haces.
Les regalo uno de mis versículos favoritos:
“La bendición del Señor es la enriquece, y nada le agrega todo el trabajo a que obliga” Proverbios 10,22


Ahora… en 25 años nos imaginamos la cantidad de experiencias, anécdotas y vivencias que debes acumular… permítenos hacerte una serie de preguntas al respecto:
¿Cuál consideras tú, ha sido la prueba más difícil a la que te has enfrentado?


Creo que va en tres frentes, y que no son necesariamente cosas a primera vista negativas: 1. Tener que dejar a la familia en cada viaje. 25 años después sigue doliendo como si te partieran el alma.(eso es una buena señal,¿no?) 2. Creer que todo esto pasa por mí y que sin mí no pasaría. Como dicen en México: creerme la mamá de los pollitos y pensar que hasta Dios debe premiarme por eso. (somos siervos inútiles, utilizables, pero inútiles). 3. Trabajar en solitario, por la razón que sea, carácter, orgullo. Dejar de pensar como Red, la tentación es grande y constante. Como comprenderás cada uno es un tema, bueno, ya lo desarrollemos más tarde acá en la misma revista.
Y por contraparte ¿Cuál ha sido la mayor satisfacción que has experimentado en tu apostolado?
Se puede caer en la trampa de hacer de esta respuesta un cintillo de logros. Pero sin hacer más olas, mi mayor satisfacción es que después de todos estos años, sigo siendo yo mismo, que no me he perdido en esto. Y por eso puedo ser yo, puedo ser esposo, papá y amigo. Sabemos, (hablo por mí y por muchos) que Dios usa con poder las canciones que Él mismo nos llevó a componer, pero eso es un fruto del Espíritu, no hay nada que presumir. Sin duda la mayor satisfacción es la coherencia de lo que se canta y se vive.


Háblanos de tu familia. ¿Cómo ha influenciado en tu apostolado y cuánto le debes a ella en tu perseverancia como músico católico?


Les debo todo, sin dudarlo, ni pensarlo mucho. Son los que más han sacrificado de sí para que yo pudiera salir, cantar, viajar y llevar este mensaje a donde Dios lo ha planeado. Mi esposa sin duda es mi alma gemela, sin ella, no estaríamos en esta entrevista. Ella no solo cree en esto, ella es parte de esto, es amiga, cómplice y todo. Dios me ha regalado en Lizzy y en mis hijos lo que de chico no pude vivir, el ser familia, y hemos sobrevivido solo por la Gracia de Dios. Lizzy no es músico, pero es Toda Una canción, y si algo de amor les he podido dar al cantar es porque ella ha estado ahí. Gerardo mi hijo mayor es un artista, es callado, pero lo observa todo, ahora está estudiando lejos, y tanto él como nosotros sabemos que Dios le tiene un plan interesante en su camino. Daniela, es bonita por dentro y por fuera, trae la música en el alma, y odia la hipocresía en cualquier presentación, sabe vivir la vida, y contagia a todos con ello, por eso oramos por su pareja…lo va a necesitar. Y Jorge Pablo es mi cable a tierra, todos los que hemos recibido de Dios un “Niño especial” sabemos que se trata de un exceso de confianza que no se alcanza a entender, pero Pablo se ha encargado de recordarme, constantemente que Dios es la suma de cosas pequeñas. Esa es mi familia.


¿Y Dynamis? ¿Qué ha significado en tu vida?


La herramienta de Dios para alcanzar los sueños de Dios. Un grupo de cuatreros de la fe que se la pasan fraguando como hacer que el mensaje de Dios llegue de la mejor manera, en la muy difícil mezcla de calidad y contenido. Lo divido entre los que son “oficina” y son operarios de Dios (porque no somos comunidad, pa’que lo sepan de una vez), y los músicos que son el alma del sonido de Dynamis. Para algunos de fuera es una disquera, una fábrica, pero es solo una herramienta del poder de Dios.


Martín, hablando ahora de la realidad de la música católica actual; compártenos: ¿Cómo estaba el movimiento musical católico cuando comenzaste referente al actual? ¿Notas alguna diferencia radical al respecto?
Sí como no. Para empezar no se puede hablar solo de la música como si fuera un todo. Si ha habido un crecimiento en el conocimiento de la misma, así como en su proyección, es porque otras áreas y proyectos de la Iglesia a su vez, creciendo, le han dado espacio a la música. Hablo de: emisoras de Radio Católicas, Productoras, Distribuidores de libros que accedieron a la música, y hoy por hoy Internet, Páginas enteras dedicadas al tema, como www.trovador.com, y revistas como la que están leyendo ahora gracias a Dios. Eso ya marca una seria diferencia a los tiempos primeros en los que solo tu unción era tu mejor anuncio.
Al principio éramos pocos, y no por eso buenos, algunos todavía usufructúan con su cédula de pioneros, siendo que hay nueva generación de la que podemos aprender, el tiempo sabe poner las cosas en su lugar.
Del lado católico estaban dos grandes vertientes, (hablo de finales de los 70 y principios de los 80). Por un lado la influencia Española con uno de los maestros de la música de Liturgia, Monseñor Cesareo Gabaraín (autor de Pescador de Hombres) y su muy profunda enseñanza en la música. Del otro lado estaban los cantantes de cuna carismática, Brotes de Olivo (pioneros de los pioneros) también españoles, y en México un estadounidense llamado Ricardo Mishler cuyas canciones estaban en boga en ese movimiento y un poco más allá.
Del lado de los hermanos de la Iglesia Evangélica también estaban algunos pioneros, de USA había mucha tela de donde cortar dado el “avivamiento” de los años 70, y en español, hablando de calidad, estarían Richie Ray y Bobby Cruz, quienes siendo ya grandes músicos seculares se convirtieron al cristianismo haciendo toda una escuela a seguir. (hasta los corrieron de varias Comunidades Evangélicas por progresistas).
En ese tiempo Pablo VI cocinaba la Encíclica Evangeli Nuntiandi que sería el sartén en que se cocinaría todo lo que se viviría tiempo después con Juan Pablo II.
Cuando empezamos varios de la nueva generación en esto, ni idea teníamos de que habían otros profetas por el mundo haciendo lo mismo que nosotros. En México estaba Eduardo Ortiz Tirado quien sería uno de los pioneros en colocar un sonido decente y una composición abiertamente evangelizadora y juvenil para la Iglesia de este país. El tiempo, los viajes, y por supuesto, El Espíritu Santo empezaría a tejer de manera que en esta Red nos fuéramos encontrando todos en el camino.
Había que pasar muchos filtros al principio, pues esto era casi una patente de los hermanos evangélicos, y mi tocayo Lutero cuando se fue (o lo corrieron) se fue con todo y música, lo que les dio fuerte presencia en la vertiente de la evangelización en esa parte del Cuerpo de Cristo.
Muchos pensaban que éramos evangélicos disfrazados, y otros a su vez reclamaban que no fuésemos propiedad privada de su movimiento o fracción de Iglesia Católica.
Hacer un “disco” o un “casette” era cosa de titanes, (hacerlos bien hasta la fecha sigue siendo una proeza), y lograr que eso se moviera en un “mercado” católico era pasar un machete por selva virgen.
Pero ha pasado el tiempo, Dios nos regaló un Papa Poeta con corazón de Artista, y eso facilitó mucho. La exigencia de la Iglesia de Evangelizar nos fue llevando pescar más almas, y entre ellas artistas al servicio de Dios y a dejar a más artistas servir a Dios.
Migueli dice que en América, golpeas una mesa y salen músicos por debajo de la alfombra, pero casi todos de muy mala calidad. Lo que pasa es que no puedo refutarlo.
Acabo de escribir una canción en mi álbum nuevo que se llama “Canción para un fan”, y sin generalizar, digo en una parte de ella: “Hoy me causa pena todo lo que está en medio de nosotros, ratings, radios, premios, se venden almas al mejor postor”.
Creo que estamos en una etapa importante para la música católica, no se puede confundir la Unción de Dios con un buen estudio de grabación, No niego que un buen estudio ayuda a hacer notar la Unción, pero no la suple, en caso de que esta sea actuada. Hay profetas nuevos, pero también hay profesionales nuevos, hay enviados evidentes, pero también hay entrometidos con cara de portada, de productora o semejantes. Cada país lleva su ritmo en esto, y todavía quedan por ahí ilusos que pretenden que la Iglesia debe ser una productora internacional de Cds o similares.
Como te decía al principio esto no es “Operación Triunfo”, o “La academia”, lo nuestro es un llamado, no una oportunidad. Lo que queda es formar, uno de los secretos del éxito en la música católica del Brasil no es solo la cantidad y la calidad que manejan de por sí, sino los 14 años de formación que llevamos dándoles a las nuevas generaciones. Antes se decía que el papel aguantaba todo lo que le ponían, hoy se podría decir lo mismo de un Cd.
En fin, como decía San Pablo…”mientras se evangelice me tranquilizo”, ¡adelante!, pero busquen almas, no otra cosa. Gracias a Dios por todos los medios que colaboran para producir, promocionar y distribuir (sin manejos leoninos) a la música católica por todo el mundo. Algo bueno estaremos haciendo que hasta nos piratean a buen precio.


¿Crees que nuestra Iglesia le ha dado importancia a la evangelización por medio de la música?


Sí, pero no le podemos pedir velocidad, ni que nos trate como si fuéramos la única cosa importante de la pastoral. Se ha ido madurando poco a poco, La Iglesia es Madre, es Sabia, y un poco gorda, por lo que no corre rápido, pero sabe avanzar. Si algo he podido realizar en estos años, y si algo ha mantenido mi servicio a flote es el trabajar codo a codo con la Iglesia, siendo parte de ella, no esperando actos paternalistas de parte de ella. Con la Iglesia aplica la frase de J. Kennedy: No es lo que la Iglesia puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por ella.
Se debe entender que se tenga cuidado de avalar algo que pudiera terminar siendo un escándalo, por anti-testimonio, por falta de doctrina, por quedar solo en una “simonía de la fe”, o por de explotación de artistas, como lo es en el mundo secular.
Tengo la experiencia y el gusto de haber colaborado con el CELAM para el año del Espíritu Santo y para el Encuentro Intercontinental de Jóvenes en Chile; con la CEM en México para algunos viajes del Papa Juan Pablo II, y el gusto de haber vivido la inenarrable experiencia de cantar en una Eucaristía Solemne celebrada por Juan Pablo II en el Vaticano, siendo la primera vez que eso pasaba. El escuchar a las 40.000 gargantas cantar a una Nadie te ama como Yo, me daba la respuesta de que nuestro trabajo debe ser para el corazón de la Iglesia. Esto sin contar que ahora al organizar Jornadas de la Juventud y similares ya se toma en cuenta la participación de los músicos católicos, como de hecho estuvimos en Toronto e Italia. Ya por lo menos se sabe que el Rancho hay Mariachi, ¡sí señor!


¿Qué esperas que suceda con la música católica y con sus músicos de aquí en adelante?


La música católica está estrictamente ligada a la acción del Espíritu Santo, sin eso es solo música. En el último análisis no es porque cantemos que el Espíritu decide hacer cosas; es porque el Él se mueve que finalmente llegamos a hacer canciones de evangelización, de catequesis, de adoración, litúrgicas, etc. Que le permiten moverse.
Si la Iglesia decide dejar de evangelizar, entonces colegas a buscar otro trabajo. Con una simple ojeada a nuestra acción musical se deduce: En donde no hay acción de los valientes de la Iglesia que siguen tercos en evangelizar, ahí ni nos llaman, ni nos necesitan, ni hacemos falta.
Entonces en primer plano antes de preocuparme que pueda pasar con la música católica, me ocupo más en saber como va el camino de la Iglesia y como nuestro servicio puede aportar, dar frutos y frutos que permanezcan frente al movimiento de la nuestra Iglesia.
De todas formas espero que se puedan neutralizar sabiamente los casos en donde lo único que importa es producir, vender, sacar un disco, publicitar al músico más allá que al Evangelio. Y que lo que ha sido el Espíritu de trabajo en RED en Iberoamérica permanezca más allá de nuestra generación, eso ya es herencia.
Urgen nuevos profetas, urge que el Espíritu suscite nuevas voces y cantos nuevos, pero eso no se da por la idea astuta de un productor, “en vano se levanta la disquera si el Señor no unge al cantor”. Hay muchos que sueñan en el “gran hit” de la música católica. Pero lo hacen pensando todavía en los criterios del mundo secular: el mismo Padre Marcelo Rossi en Brasil vendió tres millones de copias en tres meses de su primer disco. Él, como sacerdote sigue ministrando, su ministerio permanece, su último disco ya está en los estándares normales, frente al mundo su éxito ya pasó, frente a Dios esto es vigente. Espero que no sean los modelos seculares los que guíen nuestro futuro trabajo. Sean músicos principiantes o veteranos que se conviertan, lo ideal será que la unción esté evidentemente apoyada por un muy buen nivel musical.


Finalmente, regálanos dos consejos: uno a los músicos que recién están comenzando este camino de la evangelización;


Si alguna vez entrevistas a Daniel Poli, creo que le estoy robando la frase, porque él siempre responde a la pregunta del mensaje a músicos que quieren empezar: “¡que no empiecen!”. Te adelanto que es una de las mejores respuestas que conozco, pues aunque llena de ironía es confrontante: si realmente estás llamado (a) a esta misión entonces Dios te ayudará en el difícil camino que se te pone enfrente, no busques el puesto, busca el trabajo. Me atrevo a hacerme el comercial, pues en nuestra web www.martinvalverde.com en la sección “algo que decirte” viene una respuesta a esta pregunta un poco más desarrollada. Yo apunto, el que es fiel en lo poco será fiel en lo mucho, pero el que es fiel no anda midiendo cuando es poco y cuando es mucho, su cualidad no es las cantidades que maneja, sino la fidelidad con la que lo hace.

¡Felicidades!.
Gentileza de Revista Fe Mayor